Para estosdías
El economista francés Claude Fréderic Bastiat (1801–1850) escribió alguna vez: "Si las mercancías no cruzan las fronteras, lo harán los soldados." Con esa conocida máxima resumía cualquier explicación posible de la idea del mercado libre, aunque puestos los pies en septiembre de 2008 podemos suponer que nunca imaginó el alcance de la idea.
Por supuesto ya desde el siglo XIX la idea demostró ser verdadera cuando la fiebre colonialista impulsó a los gobiernos de España, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra y otras naciones europeas a armar su barco y salir a la conquista del planeta entero. Demostró ser cierta al contribuir a las tensiones que dieron origen a la primera y segunda guerras mundiales.
No previó el francés sin embargo, como tampoco lo hicieron ni Karl Marx ni Adam Smith, que llegaría un tiempo de fronteras abiertas a la circulación de mercancías en casi todo el mundo, que se llamaría globalización y que en adelante sería considerada la fase superior del capitalismo, ese modo de producción cuyos mecanismos y prolegómenos desentrañó Marx en El Capital.
En la edad de la llamada aldea global, la tendencia marca abrir las fronteras a toda clase de mercancías y condena al ostracismo a la nación que ose cerrarse sobre sí. Ello implica un asunto de confianza entre las naciones que entonces tienden a la formación de alianzas, la firma de tratados y en algunos casos, a la unificación monetaria, como en el caso de Europa, lo que le llevó más tarde a la unificación parlamentaria. En Sudamérica ya se perfila una organización semejante, la Unasur, que se funda también en la confianza hacia los iguales.
Sin embargo, la estructura de los mercados financieros y la naturaleza transnacional de los capitales, han tenido un alto costo cuando se pierde la confianza, la presente crisis financiera global recuerda a la gran depresión de 1929, hace casi un siglo, que puso en jaque al american way of life, la afectación es mayor ahora y si por ahora la intervención de los bancos centrales ha frenado la caída, da que pensar como un titubeo en la confianza podría arrasar con un sistema de vida.
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